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Salerno

Salerno

El origen de Salerno es muy antiguo, con toda probabilidad griego. Durante unas excavaciones se descubrió una necrópolis del s. VI a. C. que demostraba la existencia de un asentamiento etrusco-campano, sustituido después por la ciudad griega de Posidonia, que en el año 197 a.C.se convirtió en una colonia romana.

Salerno ha tenido una extraordinaria época de comercio durante la Edad Media, Roberto el Guiscardo la convirtió en la capital del Ducado en 1077. Y en este extraordinario contexto cultural y económico, surgió la más antigua universidad de Europa, la Escuela Médica Salernitana. Se creó en el s. VIII gracias a la experiencia de los benedictinos en el cuidado de los heridos y los enfermos. La Escuela, reorganizada por Federico II en 1231, fue un modelo europeo en la práctica y en la enseñanza de la medicina, lugar de encuentro entre célebres eruditos. La extraordinaria belleza del casco antiguo de Salerno todavía conserva la excelencia de aquellos tiempos, el encanto sutil y arcano de la Edad Media.

El área medieval va desde el Acueducto hasta el Castillo de Arechi, incluyendo la catedral, la puerta de Roteprandi, los palacios nobiliarios y las características calles entre las que cabe destacar la serpenteante via dei Mercanti, la calle de las tiendas medievales que desde Porta Catena llega hasta Porta Nova (mencionada por Masuccio Salernitano en su Novellino), y atraviesa todo el casco antiguo. Las estrechas callejuelas de la Salerno medieval, divididas por arcos de los s. X y XI, llevan nombres de las dominaciones longobarda y normanda y de las pequeñas corporaciones artesanas del barrio de los Barbuti o de las Fornelle en cuyos hornos se cocía la cerámica.

Estas callejuelas se entrelazan hasta la plaza del Campo con la Fuente de los Delfines, obra de Vanvitelli, y entre los palacios nobiliarios con finísimos trabajos en piedra. Más arriba encontramos el Jardín de la Minerva donde antiguos herboristas preparaban eficaces medicamentos a base de hierbas. En esta maraña de callejuelas y entre los palacios de los nobles se refugiaban los salernitanos para huir de las incursiones sarracenas y también en el castillo del príncipe Arechi que todavía domina la ciudad. Sin embargo, otra construcción se erige sobre la ciudad y se ha convertido en su símbolo: la Catedral, construida por Roberto il Guiscardo en 1079 y consagrada por el Papa Gregorio VII. El portal de los Leones nos introduce en el solemne pórtico y parece que en uno de los ambientes del atrio se encontraba sede de la Escuela médica. Las tres imponentes naves se modificaron según el estilo barroco en el s. XVIII. Merecen una visita los grandes mosaicos bizantinos, la cripta y el tesoro, donde se conserva la estatua de plata de San Mateo que cada año se lleva en procesión por la ciudad el 21 de septiembre.

Hoy el casco antiguo de Salerno está resurgiendo. Se devuelve a los barrios los colores y el aspecto original y por la noche, se transforma, se llena de jóvenes y se convierte en el lugar de la "movida", un gran encuentro en el que en el contraste entre lo antiguo y lo nuevo se abren cafés, cervecerías y restaurantes.

Alrededor de este antiguo núcleo, lleno de lugares de los que se podría hablar durante mucho tiempo, la urbanística renacentista, barroca y moderna se ha desarrollado armoniosamente sin fracturas ni disonancias y ha dado lugar a numerosos ejemplos de arquitectura.

Cabe señalar el complejo de Santa Sofía, sede de exposiciones internacionales, el convento del Ave Gratia Plena, el Palacio Pinto, el Teatro Verdi, el Palacio di Città, la Prefectura, el Palacio de Justicia, la Villa Comunale, el espectacular Paseo Marítimo, que con muchos otros palacios e iglesias cuya lista sería larga de nombrar y junto a tantos lugares de cultura como el Museo de la cerámica, el Museo provincial (con extraordinarias piezas arqueológicas) y el Museo Diocesano, con piezas románicas y medievales, hacen de Salerno una ciudad culta, bonita y acogedora.

Además, la posición central en el golfo que lleva su nombre, hace de Salerno un punto de referencia para el turismo deportivo y marítimo.

De hecho, el magnífico Paseo marítimo que costea toda la ciudad, no es más que una auténtica "puerta abierta" al litoral, litoral que que une desde occidente la espléndida Costa Amalfitana en el sur-este con la larga costa arenosa de la Piana del Sele, llega hasta Velia, Paestum, Palinuro, lugares de los que solo con nombrarlos se evocan sus bellezas.

Foto di Giuseppe Calabrese (obra del autor)